miércoles, 14 de enero de 2009

Hoy no es mañana






Un día un señor estaba sentado en su cama pensando en lo que tenía que hacer en ese día. Se estaba programando para sus actividades, de pronto volteo a su buró y vio un boleto de lotería, el cual había comprado al día anterior. No le tomo importancia y siguió con su rutina por la mañana hasta que estuvo listo, prendió su carro y pensando en el billete y se fué.

Al llegar a su oficina vió sobre su escritorio el periódico del día, como era de costumbre lo reviso y al terminar su sección favorita, volvió a pensar en el boleto de la lotería, y como no queriendo abre la hoja de donde están los resultados de la lotería, pero como no traía el boleto no pudo ver si había ganado o no, y lo único que hizo fue arrugar el periódico y aventarlo.

En el transcurso del día no le estaba yendo muy bien, por el hecho de que no dejaba de pensar en el dichoso boleto de lotería, se sentía estresado, desesperado por saber si había tenido suerte, se tomo un momento para tranquilizarse y centrarse en lo que estaba haciendo, fué cuando tomo la decisión de llevarse el periódico y al llegar a su casa tomar el boleto y checar si era ganador.

Llegó el final de la jornada de trabajo y tomo sus cosas y se fué. En el camino al carro iba pensando en que algo le faltaba pero no sabía que era, trato de acordarse pero no tuvo suerte y se subió al carro y partió. Al llegar a su casa dejo sus cosas en la sala y fue directo a su cuarto por el boleto de lotería, se regreso a la sala para agarrar el periódico y checar, lo busco en su saco, en su portafolio, reviso entre los cojines del sillón por si se había caído, en el carro y nada el periódico no apareció, y fue cuando recordó que cosa había olvidado y pudiendo ir por el periódico a su oficina, decidió quedarse en casa y dejarlo para el día siguiente para el día de mañana.

Llegó el día siguiente, antes de salir de su casa tomo el boleto y al llegar a su trabajo pidió el periódico del día anterior y revisó las listas, al ver se dio cuanta que había salido premiado y al no poder contener tanta felicidad no se dió cuenta de que tenía hasta el día de anterior para poder reclamar el premio, y sin pensarlo fue a reclamarlo, al llegar a la ventanilla, muy contento llego bromeando con la señorita que estaba ahí, fue cuando dijo que iba para recoger su premio, fue cuando la señorita le pidió el boleto, y el todo feliz estaba saludando y saludando a la gente que pasaba, cuando de pronto oye que la señorita le habla y voltea y le informan que el boleto fue ganador, pero el premio se podía reclamar hasta el día anterior, el ánimo se le bajo totalmente, se puso pálido, casi a punto de desmayarse, y a lo lejos dentro de su cabeza, escuchaba una voz que le decía:


¡NO DEJES PARA MAÑANA LO QUE PUEDES HACER HOY!


Texto - Arte: J. J. Gil




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